<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491</id><updated>2012-02-20T13:42:26.307-06:00</updated><category term='unos'/><category term='otros'/><category term='y los de más allá'/><title type='text'>Malabanda</title><subtitle type='html'>sin oficio ni beneficio</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>16</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-199321457241731988</id><published>2011-05-24T00:58:00.001-05:00</published><updated>2011-05-25T15:09:58.689-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unos'/><title type='text'>El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo</title><content type='html'>&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif;"&gt;El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo come su sopa fría en el desayunador como siempre. La cocina es un espacio blanco y limpio en extremo, de manera que no hay por qué ir a la mesa principal, arreglar los cubiertos, las servilletas, el florero, el mantel, para ingerir los alimentos. Los azulejos blancos de la cocina brillan con una luz incolora que se cuela por las rendijas superiores de la ventana y los deja como recién bruñidos. Las alacenas están recubiertas de una laca transparente que permite emerger el color blanco del fondo como en ciertos estanques calcáreos, lo mismo sucede a la única puerta con su ojo de Cíclope avizor. Los platos también son blancos y también los tenedores, los sartenes, los grifos, en fin.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif;"&gt;Allá en la sala, por el contrario, abundan las decoraciones, la madera, las alfombras, una especie de Venus de Milo que en lugar de estimular la digestión, provoca erecciones inesperadas a medio propósito, quizá por su tamaño natural y su aspecto escandinavo, a lo mejor por el silicón carísimo de sus pezones, a saber.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif;"&gt;Por ello, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo prefiere evitar las distracciones del resto de la casa, incluso el confort de la mesa de sol junto a la piscina, rodeada de duendes de terracota y mangueras para el riego, e instalarse muy temprano, antes del escándalo de las seis de la mañana con sus aves y sus trabajadores, con sus esposas y sus hijos, con sus jefes en algo y sus constituciones políticas, en la barra nívea de la cocina para comer, así fuera la cosa más insípida del mundo, su sopa fría.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif;"&gt;No es que el tal desayunador deje de parecer una mesa de disecciones de hospital ni que los muros no reproduzcan incesantemente su color como en una sala de espejos autistas. Sin embargo, para su manera de ver la vida, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo considera que no hay nada allá afuera que de algún modo no se encuentre ya presente en alguna de las letras de la palabra asepsia impregnada en cada elemento de la cocina.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif;"&gt;Además, nadie cocina ahí desde hace mucho tiempo. Entonces, vino una fuerza femenina y guisó todo lo habido y por haber de cada rincón; buscó en las alacenas, en el refrigerador, en ciertos depósitos casi secretos; utilizó agua, químicos, sales, tejidos; encendió la estufa, calentó el horno, azuzó las parrillas; de modo que durante siete días aquel sitio semejó la cueva de un alquimista hereje a quien no le habían hecho justicia.&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="line-height: 18.0pt; margin-bottom: .0001pt; margin: 0cm;"&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-family: Garamond, serif;"&gt;De todo lo preparado aquella vez sólo resta el infinito tazón de sopa fría. Al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no le ha preocupado preguntarse por qué siempre la dichosa sopa está sobre la barra o cerca del fregadero o junto a la ventana opaca, sólo baja las escaleras directo al desayunador y se sirve un plato hondo rebosante de sopa, aunque esté fría.&lt;span class="Apple-style-span" style="color: #333333; font-size: 8.5pt;"&gt;&lt;o:p&gt;&lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-199321457241731988?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/199321457241731988/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=199321457241731988' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/199321457241731988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/199321457241731988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2011/05/el-padre-el-hijo-y-el-espiritu-santo.html' title='El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-9161963569284818035</id><published>2010-11-14T21:30:00.005-06:00</published><updated>2010-11-15T21:48:13.582-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unos'/><title type='text'>Cortinas de negrura</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm" align="justify"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-indent:0cm" align="justify"&gt;Un dibujo en cemento sobre el llano. Rectángulo, círculos, líneas rectas y curvas. En un costado, una banca de concreto sostiene una figura con cabello largo y brazos delgados como ramas de almendra. ¿Dos luces? Alumbran a una mujer que brota de las sombras o de la imaginación de las sombras. La mujer se detiene en medio del dibujo. La figura de cabello largo alza la cara, la encuentra buscando su rostro, sus ojos diminutos cual puntos y aparte.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;No me creas. A veces en las noches me pregunto cómo es que llegué hasta aquí y río y doy gracias a Dios y a La Chiva. Veo a mis niñas y sé que por ellas haría cualquier cosa, no me importa. Ojalá que ellas se salven, a mí ya me cargó la chingada. Trabajo, saco dinero, las llevo a la escuela, les preparo su desayuno, les compro sus cuadernos. No, a mis niñas que no me las toquen, prefiero llevarme yo la joda. Hasta de puta he andado, pero ya no jalo.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;La pendiente parece inagotable, hemos pasado algunos puentes y una descripción asustada que dice que al fondo de un vallecito hay una plaza llena de cholos, de tambos llameantes con sus grupos de cholos y sus fuscas, con la leyenda “nadie sale vivo de aquí”. La joven encuentra a su lado a otra, recuerda que la acompaña para que le vendan marihuana en una de las tiendas que ella conoce. No sabe quién es, le dice, pero le tiene confianza, por eso le platica.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;El otro era un cabrón. Me ponía mis madrizas casi diario. Acababa yo con los ojos bien hinchados y después de un rato ya mejor ni lloraba; no sólo porque a él le molestara, sino porque como que se me habían terminado las ganas para siempre. Desde entonces, cuando algo me pasa, me quedo mirando al pinche vacío, ahí dejo todo lo que pienso y es como si no fuera mío, como si nunca lo hubiera pensado, ¿verdad?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;Entre los arbolitos hay una banca que da a la pared donde están grafiteados unos gatos de distintos colores, pero donde gobierna uno negro, sin ojos y del que uno siente que no le pierde de vista. Allí la ha dejado, pensando que la espere hasta que regrese, porque en la tienda no la recibirían, le preguntarían quién es y tal vez no se contentarían con ninguna respuesta. Le ha dejado una clave, diles que vienes con.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;El de ahora es muy bueno, casi no me pega y quiere a mis niñas, compartimos los gastos y me defiende de los culeros, de los tiras o de las otras viejas. Entre los dos sacamos el negocio, a veces bolea él, a veces yo. Nos estamos afuera de la cantina donde te vi y vieras que diario sacamos algo para la casa. Pero como las putas a mí ya me conocen dicen que les ando apestando la calle y me quieren sacar de ahí, a chingar a mi madre, me dicen. Pero yo ya no, nada más una vez que él me dio permiso y fue nada más una mamadita.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;La madrugada tiende sus cortinas de negrura sin que alcance a verse entre las calles. Sólo el sonido de las aguas de los arroyos, algún chillido de bicicleta o una grabadora a lo lejos con música de acordeones resuenan en medio del silencio que parece un toque de queda para las conversaciones, los pasos demasiado firmes, las toses. Acaso el viento sopla sobre el caserío de vez en cuando como para advertir que es muy tarde o que todavía en el planeta hay otras fuerzas, que les llaman naturales. Desde ahí, desde la banca en el diminuto parque que más bien es un refugio con halitosis de lobo, el murmullo del arroyo es la única melodía acompasada y oscura que esconde la verdadera vida, la que se arrastra entre las latas, los plásticos, el desperdicio de sus aguas, como un cadáver desperdigado de animal desconocido. Si alguien viene, le dices que vienes conmigo; si alguien viene.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;Tengo veinticinco. Hace quince que llegué aquí, ahora todos me conocen, pero yo era de un pueblo que no está muy cerca de Chihuahua; de allá era, tenía hermanos y a mi mamá; un día me dijeron que uno de ellos me andaba buscando, pero yo no lo pude ver, creo que se fue para El Otro Lado. Mi viejo me decía además que para qué, que me olvidara, no tenía caso; creo que tenía razón, yo ya valí madre.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;La joven vuelve después de una hora. Mira hacia la banca y ahí encuentra a la otra, la del cabello largo, se acerca. Ya está, mira, aquí está tu mota. La del cabello largo extiende una mano y se guarda el envoltorio, después saca unas monedas, por el favor, le dice.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;Sobre el dibujo, las dos siluetas acaban enfrentándose, es la primera vez que se miran cara a cara, como dos hombres. Una de ellas le da un paquete a la otra, un sobre gordo y amarillo con un hilo rojo atado a un cartoncillo circular; han de ser papeles.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;Te lo juro, trabajo un chingo para juntar para mi pase, cada quien trabaja un chingo para juntar para su pase, ni él me da ni yo le doy. Cuando mis niñas se duermen o cuando me las cuida mi vecina, los dos nos tiramos de una vez al suelo; eso sí, también cada quien su jeringa. ¿Por qué te cuento todo esto? No sé, me diste confianza.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;Sin cruzar palabra, ambas se dan la vuelta y emprenden la retirada. Una de ellas, antes de volver de nuevo a la penumbra, todavía en la luz del alumbrado público, se desvanece, sin que la otra se percate del incidente.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify"&gt;La joven mira hacia todos lados, ya no ve a su acompañante, se habrá ido, ¿hace cuánto?; halla unas monedas en la mano izquierda; tres, grandes y un poco anchas. Después siente un bultito entre sus ropas, lo aprieta en un puño, ha de ser un guato de mota. &lt;/p&gt;   &lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-9161963569284818035?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/9161963569284818035/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=9161963569284818035' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/9161963569284818035'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/9161963569284818035'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2010/11/cortinas-de-negrura.html' title='Cortinas de negrura'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-4438738253202202777</id><published>2010-06-11T13:44:00.007-05:00</published><updated>2010-11-14T21:57:35.676-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unos'/><title type='text'>En el fondo de una botella de tequila se ahoga un pez de plástico</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%" align="justify"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%" align="justify"&gt;  &lt;p class="MsoNormal" align="justify" style="margin-bottom:0cm;margin-bottom:.0001pt; text-align:right;line-height:normal"&gt;  &lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Para Tego Calderón y Héctor “El Father”, por la tiraera. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los mal-viajantes actuales, por ende, se vuelven cretinos, cínicos, infernales, embrutecen, se pierden, se desperdician, se vuelven malos comediantes, pobres payasos: Heriberto Yépez.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Hasta la madre, todo el tiempo hasta la madre. Había gente en el baño, en las recámaras, en el patio, en la sala, afuera de la casa, en sus autos, sobre la banqueta, fumando, cogiendo, chupando, poniéndose hasta la madre. Hasta la madre de gente la casa, hasta la madre la gente en la casa, hasta la madre yo en mi casa y de tanta gente en mi casa, y la casa también hasta la madre de todos nosotros; pero comprendes, al final comprendes que hay designios incuestionables que contravenir sólo empeora los resultados, así que también te entregas como todos a la cosa, y la cosa para aquí, la cosa para allá, como haciendo filosofía; forjan churros, sirven chelas, tiran pedos, se arman los chingadazos, etcétera, etcétera, etcétera. Espérame tantito, le digo, voy por un tren para los dos; cuando regreso, ya había tumbado la ventana, bailaban en el comedor un par de nenas, el otro estaba tirado en el suelo de un putazo, ah, la música, ¿quién apagó la música?, no sean pendejos, pero bueno, al hospital, se acabó la fiesta, un carro, cabrón, un carro; ah, pinche Rana, tan güey.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Luces de madrugada en los sesos, al fondo de un periférico en ayunas, con un Diazepam adentro, varios gallos, varia cerveza, la cara pintada. Me voy a morir, cabrón, no, pinche Rana, no te vas a morir, sí, a huevo, me voy a morir, váiganse a la verga, yo sé lo que digo. Furiosa, la máquina borracha de nosotros mismos arremetía la lisura de sus neumáticos sobre el asfalto hasta el hospital. El director redacta sobre su escritorio, se queda pensando, pone los dedos sobre las teclas, desespero, veo mi propia imagen en el vidrio a sus espaldas, pinche viejo tan mamón, veo al tipo del gorro negro, melena sucia, agostado por malpasadas, indisciplinado por dentro y por fuera, pintarrajeado, voladísimo. ¿Usted se hace responsable? Ríe, claro, el del gorrito, yo me hago. Teléfono, contesta; su amigo está muy agresivo, cálmelo, dice el médico, andan a los pasillos, a la mitad está la Rana deteniendo la sangre de su brazo, exige atención de las enfermeras a patadas en la puerta de la sala de espera, no, espérate, tres policías lo rodean, vámonos, les tira patadas, vámonos, chingá.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;La orden de traslado dice sujeto de treinta años presenta herida en antebrazo, riesgo de rotura en los tendones, acompañante igualmente intoxicado. Nos vamos a las Salinas, la Rana todo pálido se va durmiendo, los labios amoratados, cuando se acuerda lloriquea, se vuelve a dormir. Traigo a estas horas los guantes sin dedos húmedos de sangre, las manos entumidas por el frío y ese pinche hospital con el que no damos pronto. Otra banda viene detrás, en otra nave, haciendo montaña, nomás para ver en qué acaba el pedo. Dos láminas braman, una línea blanca justo entre los ojos a la altura de la nariz.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Siddanthrax, llégale al cantón, porfas, carnal, valió verga, la Rana se puso loco, madreó a un compa, dile a todos que le lleguen y los que no, acomódalos, menos en mi cuarto, nel, que se vayan, dile a la que se llama Karina que se meta, al rato llego. En la casa, las viejas en su reven, borrachas, todos, hijos de su puta madre, como si no hubiera pasado nada, la música, los pomos, pero lléguenle, chavos, ya fue, como de que no, de barbas. Vasos por aquí, colillas por allá, la tele en el piso, una mesa volteada, ni modo. Karina está en medio de su tratamiento psiquiátrico y unos tragos de chela, mira como si pidiera un final feliz; la Zacil danza según su alucine le da a entender, meneando su no poca cadera al ritmo de Hendrix, she’s a fox, she’s a fox, tararea, sensual, se toca entre las piernas, las tetas, con una gracia que sólo las vueltas etílicas del reloj le proporcionan. Ambas se han estado tallando cuando abren la puerta y les preguntan sus nombres, que no oyen porque tienen el ruido a todo lo que da, voladas las bocinas, qué, qué, ah, sí, soy yo, soy yo, que dice que te quedes aquí, entonces aquí nos quedamos, contesta la otra. La Karina pide un cigarro, trata de encenderlo, pero la luz va de un lado a otro, la boca no la encuentra, ríe Karina, no puedo, se abraza a quien tiene más cerca, la toman de la cintura, se antoja, su carne todavía en los veinte, a ver, le dicen, concéntrate. Moi, quien ha llegado junto el Siddanthrax, se le queda viendo, nel, comenta, el culero se va a enojar, ya lo conozco.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Háblenle a sus hermanas, que se enteren, pero que no le digan a su jefa, no mames, sus zapatos, sepa la chingada, ahí viene la camilla, pinche Rana, sostente, cabrón, estás pesado. Los tipos de bata lo suben con trabajos, cruzan Urgencias, se pierden en la vuelta de una esquina, cuánto tiempo van a tardar, sepa, pregunta, nel, qué hora es, las cuatro, ya vámonos a dormir. En el auto, unos con otros, cabezas en pechos, sobre muslos, borrachos todavía, abrazados, hubiéramos traído un gallo, no mames, con estas prisas se olvidó, risas.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Luego el metro, la pinche gente en el vagón, a trabajar, bien temprano, y uno con esta cruda, el desvelo, solo. Se me quedan viendo, ha de ser la cara de payaso, por más no se me quita, necesito agua. Abro la puerta, el desmadre a todo lo que da, envases vacíos, ceniceros pletóricos de ceniza, corcholatas, envolturas, unos lentes pisados en el suelo, una mochila de quién sabe quién, condones en el sofá, usados, claro, hijos de la chingada, pero bueno, dejaron un toque apenas prendido, chingón, me siento, lo enciendo, fumo, abro las ventanas, que entre el aire, pinche olor a cantina, qué vida, vale verga, a ver si así se limpia esto. Mejor salgo al patio, hay un cabrón dormido en el columpio, con la cabeza colgando, me acuesto en la hamaca, agarro una caguama que le quedan unos tragos, puta, una colilla de Delincuente, escupo, chingá, ni pedo, al menos es puro tabaco, sigo bebiendo. Al rato abro otra puerta, ahí están las dos, sobre la colchoneta, la Zacil sin pantalones, por fin conozco la blancura de sus piernas que tanto se discutía entre los amigos; Karina duerme bocabajo, su ligera respiración demuestra la profundidad del sueño, me hinco entre sus pies, miro sus nalgas, parece que usa pañales, la toco, no, son de verdad, río, meto la mano debajo de la falda, se mueve, en su cara surge una parábola permisiva, seguro sueña, río, le saco los calzones, se enredan, batallo un poco, pronto mi mano halla un montecito de pasto negro y rasposo, estiro un dedo como vara de Moisés y brota agua, una agüita pegajosa. No estén chingando, masculla Zacil, a raíz de los compases, de esos ires y venires, ay, venires, cámara, qué rico, ni pensarlo, aquí me voy a estar hasta que despierte, le levanto la cadera, ella extiende sus brazos, se hace pendeja, ya la sintió, pero no abre los ojos, pinches güeyes, dice Zacil, ya mirándome con una sonrisa alegre y encontrando a veces el rincón del pantalón donde me nace la verga, eres un cabrón, piensa, luego lo dice, pero como con modorra, río, hace un rato que me la estoy cogiendo y ni te habías dado cuenta.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Okey, okey, andaban ustedes en su pinche desmadre ahora que me acuerdo, ya váyanse pinches viejas, no te enojes, es que sí pareces un payaso, como Brozo, óóóraleee, ríen, no estén chingando, además tú también traes una cara, es que me levanté temprano y me metí la otra mitad que había dejado, ¿no quieres una?, para que te alivianes, nel, lléguenle, voy a limpiar el cantón, te lo pierdes, dice la de las piernotas, nos vamos en la noche al Dada, me vale madre, yo voy a ver a la Rana, a ver qué transa, nel, voy mañana, estoy crudo, déjenme para un par de chelas, culeras, se van así nomás y ni ayudan con nada, como quieras entonces, vamos por las chelas y luego nos vamos, nel, ya ahorita, lléguenle. El caso es que nueva cerveza, nueva vida. Zacil está botada en la hamaca moliendo una pasta para la caguama y Karina me soba sobre la mezclilla para ver si me contento. Estuvo cabrón, nos fuimos hasta la Magdalena, allá lo recibieron, es que se había puesto muy loco el güey y nadie lo quería atender y más se encabronaba, le quito la mano, después el pinche director del hospital de no sé dónde, que se había puesto muy mamón, me dio el traslado para que lo recibieran, sólo así; el puto, río, estaba bien espantado, río, decía que se iba a morir, vuelve la mano, no me opongo, a las lágrimas el muy puto.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;Otra vez pacheco y medio pedo. Al final fueron ocho caguamas que la Zacil pagó y algunas bachas que hallé en el piso. Pero ahora estoy solo. Ni en la casa ni adentro distingo dónde empieza el caos. La alacena fue asaltada y una lata de sardinas no sobrevivió a la jauría. Me siento en una silla, veo la zona de batalla abandonada, las minas que explotaron y los casquillos percutidos, el olor de la pólvora que se quemó durante la noche. El Siddanthrax dijo que todos se fueron cerca de las cuatro de la mañana, cuando él llegó, porque también estaba en una fiesta, de ahí se había jalado al Mollejas, y que todo se había hecho como le había pedido. Con el maquillaje de sobra, alguien pintó un rostro de payaso en el vidrio de la Monalisa que reina en la sala, quién jijo de la chingada, quién sabe, pero todo me dice algo, quiero una taza de café y no hay café, quiero un toque y no hay yerba, no hay cerveza, no quiero tocar los pinches condones llenos de una vida blancuzca que ni mía es, que se mueran los niños a medias en su probeta de látex; no hay universidad y ni la quiero, seguramente tampoco habrá ya trabajo, no hay mujer, no hay familia, no tengo madre, mi padre no existe, en el fondo de una botella de tequila se ahoga un pez de plástico, voy a lavarme la cara, a ver si así despierto, en el espejo encuentro la de payaso que ya había olvidado, me enjuago, me miro en el espejo, el maquillaje no se quita, me enjuago de nuevo, no se quita, me restriego la cara, no se quita, no se quita.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-4438738253202202777?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/4438738253202202777/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=4438738253202202777' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/4438738253202202777'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/4438738253202202777'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2010/06/en-el-fondo-de-una-botella-de-tequila.html' title='En el fondo de una botella de tequila se ahoga un pez de plástico'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-7346001298636563983</id><published>2010-04-23T15:02:00.000-05:00</published><updated>2010-04-23T15:04:00.558-05:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='y los de más allá'/><title type='text'>Legalización de marihuana</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;No hablaremos del compromiso cabal con que la policía aparta a los consumidores del ocioso ministerio de fumar, ni de la legitimidad de semejantes buenas intenciones a expensas del libre albedrío, ni del desinterés con que el ejército combate a las fuerzas del mal en las figuras de los intratables narcotraficantes. No es nuestro tema, porque ya es tema de expertos. No defenderemos tampoco la justicia con que cualquiera, en virtud de la neuroquímica, se ve en las circunstancias de afición a ciertos narcóticos, amén de la psicología, ni repetiremos cómo estos estimulantes han acompañado a la humanidad por la intrincada travesía de vivir. No nos importa en lo más mínimo el reconocimiento a nuestra minoría (que al interior de la minoría es ya menor), porque en todo caso enmendamos la plana que reza &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;no confíes en las mayorías&lt;/i&gt;, agregando &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;no confíes aun en las minorías&lt;/i&gt;. Simplemente, para no darle demasiadas vueltas al asunto, desde este rincón que no es ninguno, emitimos un voto, y al mismo tiempo una protesta, en contra de la legalización de la marihuana.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;Con asombro hemos visto que en numerosas trincheras, desde artísticas hasta políticas, se alza con júbilo la exigencia de la legalización de la olorosa planta. ¿Legalización?, nos preguntamos mientras las cejas se deforman decepcionadas. En principio, en este caso, legalizar es dejar en manos del sistema lo que pertenece por antonomasia a la contracultura, a la contestación airada en las narices de una maquinaria monumental, que si por ella fuera homogeneizaría a las multitudes con la camiseta de la estabilidad inocua. De cuándo acá el Estado ha manejado con buen fin alguna cosa, la que sea. Los colegiados del reggae y la mostaza, los concejales del rock y la greña de meses, y los pachecos de bajo perfil, ¿ahora claman por el reconocimiento del eterno Leviatán de una práctica que por suerte todavía se corresponde al ámbito de lo clandestino? Así es. Olvidan, y no seremos nosotros quienes se lo recordemos, que la permanencia del empleo hasta nuestros días de plantas sagradas como los hongos del sur y los cactus del norte se debió en buena medida a la secrecía con que los grupos indígenas mantuvieron su uso. Los religiosos españoles sólo atinaron a satanizar los efectos, pero afortunadamente las consecuencias no prosperaron. Crucemos los dedos nosotros para que una remota legalización de marihuana no coloque en los aparadores de las cadenas comerciales unas verdes cajetillas de cigarros con sus respectivas dosis de fertilizantes y otros ingredientes de diagnóstico reservado, sujetas a las alzas y bajas de la Bolsa, en medio de campañas publicitarias que acabarían por enterrar bíblicamente el significado, si alguna vez lo tuvo, de fumar mota.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;Toque y rol.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-7346001298636563983?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/7346001298636563983/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=7346001298636563983' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/7346001298636563983'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/7346001298636563983'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2010/04/legalizacion-de-marihuana.html' title='Legalización de marihuana'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-9198477497118043990</id><published>2010-02-25T21:53:00.010-06:00</published><updated>2010-03-12T13:57:14.682-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unos'/><title type='text'>Las manchas en la alfombra de la casa</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Las manchas en la alfombra de la casa brotan del centro de la tierra, hasta que vienen a parar debajo de los pies, como las siluetas de la escena del crimen, ahogadas en el espanto de las representaciones.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Son durante el día continentes del mapa de otro mundo, mientras por la noche trazan un zodiaco inescrutable. Manifiestas están las referencias bíblicas en la esquina principal: una serpiente, la manzana. En el lado opuesto casi un grabado de siglo. Grafías que al final nadie comprende pero lo abarcan todo como suyo y trepan a los muebles, a la ropa; sus extrañas contrapartes en el techo.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;En silencio, muda de manchas la vida. Amanecen dislocadas, pequeñas distribuciones del universo. A veces un perro echado o una sombra que corre y desaparece. Constante flujo de signos entre quemadas de cigarros, secos de cerveza, vómitos dormidos: quienes hayan pisado aquí lo han pisado todo.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Día con día el código avanza una casilla: enrocado está el tablero lleno de manchas. Sitio al alma inmaculada en vísperas del último juicio.&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;&lt;span style="font-size:100%;"&gt;Ancho es el camino que lleva al insomnio, de cuya mancha no quiero acordarme.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-9198477497118043990?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/9198477497118043990/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=9198477497118043990' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/9198477497118043990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/9198477497118043990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2010/02/las-manchas-en-la-alfombra-de-la-casa.html' title='Las manchas en la alfombra de la casa'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-6681732672937784762</id><published>2009-12-15T15:12:00.000-06:00</published><updated>2009-12-15T15:15:19.417-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros'/><title type='text'>Nerón</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;Encendí todas las luces de mi casa&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;y me senté en medio de la sala &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;a carcajearme,&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;hasta que los vecinos encendieron sus luces.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;Tarde o temprano,&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="line-height:150%"&gt;la ciudad entera estará encendida.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-6681732672937784762?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/6681732672937784762/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=6681732672937784762' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/6681732672937784762'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/6681732672937784762'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2009/12/neron.html' title='Nerón'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-7590679910481492596</id><published>2009-12-10T09:11:00.006-06:00</published><updated>2009-12-10T22:13:35.053-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='y los de más allá'/><title type='text'>Algunos rasgos simbólicos en personajes de Doña Macabra de Hugo Argüelles</title><content type='html'>&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;La fuerza expresiva del esperpento pone de relieve rasgos típicamente pasados por alto. Desde Valle-Inclán, ya sabemos que “los héroes clásicos reflejados en los espejos cóncavos dan el Esperpento” y que el sentido trágico de la vida –la mexicana, en este caso – “sólo puede darse con una estética sistemáticamente deformada”; en contubernio con el gran guiñol, este recurso multiplica sus posibilidades. Reconocido como el antepasado del cine &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;gore&lt;/i&gt;, el teatro de gran guiñol abarrotaba sus salas en París a partir de 1897 en la medida que los espectáculos que ahí se presentaran descompusieran los gestos de los asistentes hasta la crisis o el desmayo.&lt;a style="mso-footnote-id:ftn1" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2956161208954651491&amp;amp;postID=7590679910481492596#_ftn1" name="_ftnref1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="'font-family:;font-size:12.0pt;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; La presencia de la sangre, de la muerte, de los escenarios espeluznantes contribuía al éxito en sus propósitos. Sin embargo, el humor forma parte de esta expresión en la obra que nos ocupa a través de la farsa, pieza corta cómica, esencialmente popular, de acuerdo con la definición de Ann Ubersfeld, que “tiene por característica girar alrededor de un engaño: en general hay un mentiroso o ‘farsantes’, más algunos engañados”. Ésos son los personajes, dice la especialista. Un engaño triunfante o desarticulado es, a menudo, la intriga.&lt;a style="mso-footnote-id:ftn2" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2956161208954651491&amp;amp;postID=7590679910481492596#_ftn2" name="_ftnref2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character:footnote"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="'font-family:;font-size:12.0pt;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Tres recursos que constituyen esta obra teatral y nos advierten de la extravagancia del terreno, de la ‘hibridez’ de su constitución, por más de que algunas veces sólo se repare en el éxito comercial de la obra en su producción televisiva.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;A todas luces, la presencia de canciones mexicanas ubica en un espacio cultural a los personajes; no es gratuita la cita de versos relativos a la muerte. En las tradiciones del país, el culto a la muerte ocupa un lugar principal. Pero también aquella &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Danza macabra&lt;/i&gt; medieval viene a cuento, como las &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;calaveras&lt;/i&gt; que se escriben en vísperas de noviembre. Sobre la muerte festiva nos dicen:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;ARMIDA: ¡No me digas que esa señora tan catrina nos va a venir a visitar! &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;(Ríe.)&lt;/i&gt; Ay, mira nada más: ahí está la calaca, sí es cierto, allí está. Oye como que se te parece. No es cierto, ella es más bonita que tú. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;(Ríe.)&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;DEMETRIA: Es más bonita que tu y yo juntas, fíjate.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;ARMIDA: Es preciosa la calaca, pero si la tenemos de visita… ¿por qué no pones un poco de música, para divertirnos y festejarla?&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;Es el contexto mexicano el que se nos presenta en todo momento. Las dos mujeres representan cada una sectores extremos, una, por un lado, a los inconformes que se unieron a la revolución; la otra, a la clase acomodada del XIX, beneficiada más tarde por el periodo de Porfirio Díaz. Una de 70 y la otra de 71 años, respectivamente. Edades que corresponden a las generaciones que vivieron aquellos años, como por su parte cada personaje está determinado por el mismo factor. Al inicio del primer acto la acotación contrasta a estas dos mujeres:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Demetria está limpiando un rifle. Tararea: “La rielera”. Está vestida de soldadera, con blusa de caqui y canana. Al cuello, un paliacate. Lleva una larga trenza canosa.&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Entra Armida vestida de negro, muy fin de siglo. Peinado alto, cuello de encaje y un collar de perlas. Actitud refinada.&lt;/i&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;En todo caso, Armida y Demetria son personajes hermanados por el sufrimiento, en el que radican precisamente las razones de este esperpento y de la farsa. Una y otra han sido de alguna manera heroínas de sus propias historias, pero ya de tal manera locas, envejecidas, anacrónicas y siniestras, que nos aparecen como un par de despropósitos que urden tinglados para su diversión:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;ARMIDA: Mira, ya las dos hemos sufrido lo bastante, como para andar a diario de cara larga, tono sepulcral y con las heridas del alma chorreando a todas horas.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;Y más adelante:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;ARMIDA: Y ya que nos tocó perder tanto, siquiera que el sufrimiento sea menos.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;Enseguida se resume la finalidad de esta representación sustentada en el humor negro y nos ofrece una puerta de acceso al sentido de los recursos que ocupa, a manera de una sugerencia de lectura:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;DEMETRIA: Sí, sí, mejor llorar y reír… pa’ no llorar.&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Pero de esta celebración ya se nos avisa que no es ocasional, sino un experimento, “¿qué clase de experimento?”, pregunta Othón, y contesta Armida “&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;(Observándolos divertida.)&lt;/i&gt; Digamos que de convivencia… Ritual”. Es decir, este rito, como también anuncia con la palabra &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;psicodrama&lt;/i&gt; uno de los personajes, irá más allá del simple disfraz, pues una teatralidad así expone una multitud de signos. Se dirá después: “festival anímico-musical-barroco” y “populachero y nocturnal”.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;En los personajes de &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Doña Macabra&lt;/i&gt; de Hugo Argüelles se cifrarían, como vemos, varias raíces que alimentan la identidad mexicana.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;Por una parte, la imagen femenina de la mexicanidad en Demetria, representante ella de lo nacional que hay entre &lt;st1:personname productid="la Malinche" st="on"&gt;la Malinche&lt;/st1:personname&gt; y la adelita, nos viene de &lt;st1:personname productid="la Conquista" st="on"&gt;la Conquista&lt;/st1:personname&gt; y &lt;st1:personname productid="la Revoluci￳n" st="on"&gt;la Revolución&lt;/st1:personname&gt;, episodios cuya sangre corre para bien o para mal, pero siempre inevitablemente, por las venas de México. La otra, la de Armida es la feminidad proveniente más bien del mestizaje que desde &lt;st1:personname productid="la Colonia" st="on"&gt;la  Colonia&lt;/st1:personname&gt; reclama el lugar que de hecho ocupa en la aristocracia, esa casta que devino clase social, la herencia decimonónica cuyos parámetros todavía jerarquizaban a la sociedad mexicana en abolengos y según haciendas en tiempos del Porfiriato. Figuras maternales ambas cuyas contrapartes no son menos elocuentes. El Coronel, miembro de la milicia que vertió sangre por una patria incierta, personifica una actitud enterrada precozmente, pero que ha dejado un tesoro en el subsuelo. Octavio, por su lado, interpreta al padre presente que encarna una reflexión sobre la masculinidad “ilusionista”, hacedora de su mujer ideal: cadáver, pero exquisito.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;Fantasmas que vuelven de ultratumba, tocados por el esperpento, para recordar a sus herederos las íntimas deudas que los constituyen. Dice Demetria a Armida: “¿Qué no seremos, Octavielo, tú y yo unos meros fantasmas que todavía no se enteran que lo son?”; y da la clave ella misma: “A los difuntos nomás es cosa de saber oír con el corazón”.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;OCTAVIO&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Licántropo, hipnotizador, profesor Aricará –aricarar, “arar superficialmente” –, Octavio el Grande, ilusionista, supersticioso. “Ya está en una clínica donde le proporcionan los medios suficientes para su readaptación”, dice Mario. Es la figura masculina que sobrevivió a la revolución mexicana, cuenta con los 60 años justos para haber sido muy niño para &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;la bola&lt;/i&gt;; renuente todavía para conceder cabeza a la mujer que construye. “Cuando le cortan la cabeza a uno &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;ipsofactamente&lt;/i&gt; se convierte en trofeo”, dice Armida, como si de una máxima maquiavélica se tratara. No obstante, implica asimismo una reflexión sobre la posesión del cuerpo, aunque sea inanimado, como un poder erótico. “¡Debe ser una especie de médico, de loco o de asesino!”, clama Lucila cuando ha conocido el oficio del huésped.&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;Para el año en que esta obra fue escrita, parece incluso atender a la predilección por los viajes del presidente en turno, heredero también de los frutos de la revolución, como se ha dicho.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;ARMIDA: ¡Ah, ya anduviste indagando! ¡Pero qué chismosa! ¡Cómo se ve que eres de la familia! Pues sí, tengo un huésped, es un agente viajero.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;OTHON: O sea, que no siempre está en la casa…&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;ARMIDA: Nomás cuando viene a México. ¿Alguna otra preguntita?&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;ARMIDA&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Es la sobreviviente de la clase dominante que fue sacudida por la revolución y las vicisitudes de aquellos años, por estar el país debatido entre Díaz, Madero, Villa, Zapata, Carranza, etcétera. Encarna a la clase alta mexicana de esa época, pero convertida en una anciana fuera de su tiempo, enloquecida por el amor perdido, por el hijo perdido, por el hijo que busca y en cierto modo encuentra en la figura de Mario, por el rechazo que su propia familia tiene de su actitud, de su élite. Dice Armida: “En Londres hay un club de damas que justamente tiene de estos pececitos y los cuidan y les echan hasta sus joyas… por &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;snobs&lt;/i&gt;” y adelanta “claro, con eso se calcifican mejor. Yo también les echo las mías, a veces…”&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;El hijo perdido significaría la falta de sucesores dignos, pues la nación que está a la vista está constituida por personajes mediocres, gente como la sobrina y su marido.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;DEMETRIA: A veces, la he sorprendido en su cuarto arrullando a un niño que imagina, fantaseando pues.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;OCTAVIO: Pero para Armida debe ser real. Tanto como para mí, mi Crisótida &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;(La ve con ternura)&lt;/i&gt; y para ti, la otra Demetria con la que a veces platicas.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;DEMETRIA: Estamos requetezafados. ¿Verdad Octavielo? Porque nada de eso es de gente cuerda.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;DEMETRIA&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Dice Demetria: “todo por servir se acaba; y vaya que nosotras hemos servido, sobre todo la una para la otra”. De todos los personajes es quien mejor evoca en el imaginario su significado simbólico, lo que se ha vuelto para la mexicanidad la revolución: unas trenzas, cananas, corridos, etcétera. Entabla una cercanía con &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;la llorona&lt;/i&gt;, cuando cuenta sobre su hijo perdido en una batalla: “y ahí me dejaron rodando por el monte, gritándole, llamándolo…, pero no apareció nunca. Luego, cada vez que entrábamos en alguna ciudad o algún pueblo, iba yo casi de puerta en puerta preguntando por él.” Y al mismo tiempo con la Malinche, si prestamos oídos a los dicho por Octavio Paz en cuanto a la relación de ésta con &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;la llorona&lt;/i&gt;. Tampoco tiene herederos y aunque los busca, no los encuentra, quizás sólo en los animales que ampara, como el caballo cuya anécdota revela el carácter surrealista de lo mexicano en la justicia.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;RICARDO&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;“Algo bien turbio” debió sucederle, dice Othón. Armida cuenta que, mal herido, lo perseguían “los chacales de Huerta” y fue protegido por su familia, lo que le costó perderla, hasta que él mismo murió, quizás enterrado a destiempo por la confusión con sus viajes astrales. Su ausencia parece prematura, como prematura pudo ser la prescripción de los méritos de esos militares y la entrada a la vida institucional del país por medios improvisados. Tampoco tuvo herederos sino oportunistas. Demetria lo describe al vuelo ante Armida:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;DEMETRIA: Todavía te acuerdas de lo que quiso ser y no pudo ser.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;LUCILA Y OTHÓN&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;En ellos se compendia el sector contra el que responde doña Macabra, quien los describe por sus puntos débiles, acaso los principales. Personajes no menos grotescos ni menos caricaturizados que los otros, tampoco con ellos sabemos si reír o meditar sobre lo que significan. Herederos completamente desinteresados del origen de sus herencias:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;ARMIDA: Yo no estoy sola, tengo a Demetria. Pero aunque estuviera sola, prefiero estarlo que soportar ese mundo que está lleno de gente estúpida &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;(la ve)&lt;/i&gt; y mezquina, convenenciera, pragmática y mediocre.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;text-indent:35.4pt;line-height: 200%"&gt;En varios momentos conocemos de los impulsos que mueven a estos mexicanos, sujetos a la patria con sus reglas económicas y sociales, productos del Estado moderno ya conformado para esa década, muy diferente a la de sus antepasados:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;OTHÓN: En el fondo, tú y yo siempre nos hemos entendido.&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;LUCILA: Lo que pasa es que ahora estamos hablando de dinero.&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;Para corroborar las cualidades, otro ejemplo:&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;LUCILA: ¿Qué no sería mejor ponernos a trabajar?&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;OTHÓN: ¡Ni lo mande Dios!&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;span style="mso-tab-count:1"&gt;            &lt;/span&gt;&lt;/b&gt;Desde entonces, este texto consigna la indiferencia que ya veríamos en cuanto a feminicidios años después, pero que en suma dibuja a estos personajes, repercutiendo contra la idiosincrasia nacional toda:&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="margin-left:45.1pt;text-align:justify;line-height: 150%"&gt;OTHÓN: &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;(Leyendo.)&lt;/i&gt; Año de 1963: La policía todavía no encuentra las demás partes del cuerpo de la hermosa mujer que apareció flotando mutilada en el canal del desagüe. Hasta ahora falta por encontrar los brazos, las manos, las piernas, los pies, la cabeza y el ombligo. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;(Ríe)&lt;/i&gt; ¿Y cómo pueden decir que es hermosa? Seguramente el tronquito debe estar muy bien. &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;(Da vuelta a la hoja del periódico.)&lt;/i&gt; ¡El futbol!&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;b style="mso-bidi-font-weight:normal"&gt;LEONOR Y MARIO&lt;/b&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;Predilectos de los ancianos porque han heredado lo que de ellos corresponde. Él admira al olvidado Octavio, ella tiene la actitud que prefiere Armida. Mario se presta a la caracterización de don Juvenal, un anciano, como en demostración de su atavismo, de su flexibilidad para adecuarse a las pasadas generaciones, con tal de obtener consideraciones especiales. Además, la distinción que hay en sus portes, en sus bellezas, les confieren la simpatía de los viejos, exceptuando tal vez a Demetria, quien no demuestra una inclinación particular por ellos. Leonor y Mario son ejemplos de la otra parte, en contraste con Lucila y Othón, de los herederos de esas influencias históricas representadas en Armida, Demetria, Octavio y Ricardo.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;El tesoro encontrado refiere de cualquier manera a la riqueza en forma de descubrimiento, de un sacar a la luz aquello que subyace en los fundamentos de este edificio. Sin embargo, están por verse las significaciones de los porcentajes. Cuánto hay de premio y cuánto de fardo en este tesoro:&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;A Leonor, 17 por ciento, “para que seas millonaria el resto de tus días”; a Mario, cinco por ciento, “porque vas a tener que arreglar muchas cositas mías, ya lo veo venir”; a Othón y Lucila, 25 por ciento, “porque Othón encontró el tesoro”; a Octavio, 17 por ciento, “para que sigas con tus experimentos”; a Demetria, veinte por ciento, “para que le puedas dar de comer a todos tus animales”, y el 17 por ciento restante “en obras de beneficencia”. En fin, las posibilidades simbólicas de los personajes en esta obra, y los detalles en general, motivan en una lectura de este tipo, numerosas interpretaciones; empero, es un trabajo que aquí sólo se apunta, cuando exige mayor cuidado y detenimiento que los que le he dado.&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoNormal" style="text-align:justify;line-height:200%"&gt;&lt;br /&gt;&lt;hr align="left" size="1" width="33%"&gt;    &lt;div style="mso-element:footnote" id="ftn1"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="mso-footnote-id:ftn1" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2956161208954651491&amp;amp;postID=7590679910481492596#_ftnref1" name="_ftn1" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="'font-family:;font-size:10.0pt;"&gt;[1]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Véase “El Teatro del Gran Guiñol” en&lt;span style="'font-family:;font-size:12.0pt;"&gt; http://www.filos.unam.mx/LICENCIATURA/Teatro/la_ultima/guinol.html&lt;/span&gt; &lt;http: html=""&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;y el sitio GrandGuignol.com con amplia información al respecto &lt;http:&gt;&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;(Ambos al &lt;st1:date ls="trans" month="7" day="15" year="2009" st="on"&gt;15 de julio de 2009&lt;/st1:date&gt;).&lt;/p&gt;  &lt;/div&gt;  &lt;div style="mso-element:footnote" id="ftn2"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;a style="mso-footnote-id:ftn2" href="http://www.blogger.com/post-edit.g?blogID=2956161208954651491&amp;amp;postID=7590679910481492596#_ftnref2" name="_ftn2" title=""&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="mso-special-character: footnote"&gt;&lt;span class="MsoFootnoteReference"&gt;&lt;span style="'font-family:;font-size:10.0pt;"&gt;[2]&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/a&gt; Anne Ubersfeld. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Diccionario de términos claves del análisis teatral&lt;/i&gt;. Galerna. Buenos Aires, 2002, s. v. “farsa”.&lt;/p&gt;&lt;/div&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;strong&gt;Bibliografía&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-left:36.0pt;text-indent:-36.0pt; line-height:150%"&gt;&lt;span style="line-height:150%;font-size:12.0pt;"&gt;Argüelles, Hugo. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Doña Macabra&lt;/i&gt;, en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Obras&lt;/i&gt;, t. 4., &lt;i style="mso-bidi-font-style: normal"&gt;Colección Escenología&lt;/i&gt;. Grupo Editorial Gaceta–Departamento del Distrito Federal. México, 1994, pp.17–118.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-left:36.0pt;text-indent:-36.0pt; line-height:150%"&gt;&lt;span style="line-height:150%;font-size:12.0pt;"&gt;Smith, Paul Christopher. &lt;/span&gt;&lt;span lang="EN-US"  style="line-height:150%; mso-ansi-language:EN-USfont-size:12.0pt;"&gt;“Tradition and Experimentation: Mexico City Theatre, Summer &lt;st1:metricconverter productid="1989,”" st="on"&gt;1989,”&lt;/st1:metricconverter&gt; &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Latin American Theatre Review&lt;/i&gt;, &lt;st1:date ls="trans" month="1" day="24" year="1990" st="on"&gt;24 de enero de 1990&lt;/st1:date&gt;, pp. 137–147.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-left:36.0pt;text-indent:-36.0pt; line-height:150%"&gt;&lt;span style="line-height:150%;font-size:12.0pt;"&gt;Toro, Alfonso de. “Reflexiones sobre fundamentos de investigación transdisciplinaria, transcultural y transtextual en las ciencias del teatro en el contexto de una teoría postmoderna y postcolonial de la ‘hibridez’ e ‘inter–medialidad’”, en &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Gestos&lt;/i&gt;, núm. 32, septiembre, 2001, pp. 14–49.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-left:36.0pt;text-indent:-36.0pt; line-height:150%"&gt;&lt;span style="line-height:150%;font-size:12.0pt;"&gt;Ubersfeld, Ann. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Diccionario de términos claves del análisis teatral&lt;/i&gt;. Galerna. Buenos Aires, 2002, p. 58.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="margin-left:36.0pt;text-indent:-36.0pt; line-height:150%"&gt;&lt;span style="line-height:150%;font-size:12.0pt;"&gt;Valle-Inclán, Ramón María del. &lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;Luces de Bohemia&lt;/i&gt;. Espasa–Calpe. México, 1987.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;&lt;i style="mso-bidi-font-style:normal"&gt;&lt;span style="font-size:12.0pt;"&gt;&lt;strong&gt;Sitios:&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/i&gt;&lt;/p&gt;&lt;p class="MsoFootnoteText"&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="line-height:150%"&gt;&lt;span style=" line-height:150%;font-size:12.0pt;"&gt;http://www.filos.unam.mx/LICENCIATURA/Teatro/la_ultima/guinol.html&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoFootnoteText" style="line-height:150%"&gt;&lt;span style=" line-height:150%;font-size:12.0pt;"&gt;http://www.grandguignol.com/&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;(Ambos al &lt;st1:date ls="trans" month="7" day="15" year="2009" st="on"&gt;15 de julio de 2009&lt;/st1:date&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;o:p&gt; &lt;/o:p&gt;&lt;p&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-7590679910481492596?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/7590679910481492596/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=7590679910481492596' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/7590679910481492596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/7590679910481492596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2009/12/algunos-rasgos-simbolicos-en-personajes.html' title='Algunos rasgos simbólicos en personajes de Doña Macabra de Hugo Argüelles'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-1335374492606509798</id><published>2009-10-24T21:11:00.002-05:00</published><updated>2010-11-12T10:28:16.393-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros'/><title type='text'>Salvaje</title><content type='html'>&lt;p&gt;Bajas de tu alta selva,&lt;br /&gt;de tus copas arbóreas&lt;br /&gt;a tratar conmigo,&lt;br /&gt;el cabello ensañado&lt;br /&gt;contra la lisura,&lt;br /&gt;enamorado del viento&lt;br /&gt;que sube la espalda&lt;br /&gt;de las enredaderas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hermano mío del lenguaje primero,&lt;br /&gt;del dicho original que ya nadie recuerda:&lt;br /&gt;tu palabra me la guardo&lt;br /&gt;aunque no la sepa pronunciar;&lt;br /&gt;me reservo la ropa que no utilizas&lt;br /&gt;para no utilizarla yo también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le digo a los sordos&lt;br /&gt;el secreto que me contaste,&lt;br /&gt;el sabor de las raíces,&lt;br /&gt;de la clorofila (no es así su nombre).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juego los juegos que me enseñabas,&lt;br /&gt;las trampas que decías,&lt;br /&gt;calculo las cifras de tu nacimiento,&lt;br /&gt;la suma que resulta de todo&lt;br /&gt;aquello que callamos donde&lt;br /&gt;no había nada que decir, sino contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Confío en los numerales&lt;br /&gt;de tu imaginación de gato fiero.&lt;br /&gt;Confío en el desperdicio&lt;br /&gt;de tanta civilización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-1335374492606509798?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/1335374492606509798/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=1335374492606509798' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/1335374492606509798'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/1335374492606509798'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2009/10/salvaje.html' title='Salvaje'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-1593179186806535890</id><published>2008-12-03T16:28:00.001-06:00</published><updated>2009-12-10T09:22:17.714-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros'/><title type='text'>Préstamo</title><content type='html'>-todos los días&lt;br /&gt;la plena conciencia&lt;br /&gt;del préstamo&lt;br /&gt;en el que vivo&lt;br /&gt;desgaja en la montaña&lt;br /&gt;de mi voluntad&lt;br /&gt;cualquier piedra suelta-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;he visto las bocas&lt;br /&gt;que comentan la verdad de mis actos&lt;br /&gt;he entrado sin darme cuenta&lt;br /&gt;en esos aposentos&lt;br /&gt;princesas obituarias&lt;br /&gt;me han quitado la ropa&lt;br /&gt;y he aparecido&lt;br /&gt;tal como soy&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sin apariencias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;mientras un público aplaudía&lt;br /&gt;discretamente&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-1593179186806535890?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/1593179186806535890/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=1593179186806535890' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/1593179186806535890'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/1593179186806535890'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2008/12/prstamo.html' title='Préstamo'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-1325182479020642799</id><published>2008-12-03T16:16:00.000-06:00</published><updated>2009-12-10T09:22:17.715-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros'/><title type='text'>Acción</title><content type='html'>con cuánta angustia&lt;br /&gt;de hacer todo mal&lt;br /&gt;resbalo en el piso&lt;br /&gt;de la acción espontánea:&lt;br /&gt;la primera letra de cada frase&lt;br /&gt;golpea de muerte&lt;br /&gt;al resto,&lt;br /&gt;no sé ya qué sentido tiene&lt;br /&gt;ni si lo tuvo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-1325182479020642799?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/1325182479020642799/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=1325182479020642799' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/1325182479020642799'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/1325182479020642799'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2008/12/accin.html' title='Acción'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-2854539333978024548</id><published>2008-10-22T17:02:00.001-05:00</published><updated>2009-12-10T09:22:17.715-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros'/><title type='text'>Infierno de metal</title><content type='html'>No avances,&lt;br /&gt;no camines,&lt;br /&gt;quédate quieto de cualquier modo,&lt;br /&gt;nadie hay que nos reconozca&lt;br /&gt;ni nos reciba&lt;br /&gt;en este puerto de piedra,&lt;br /&gt;en este infierno de metal&lt;br /&gt;conseguido a punta de pecados.&lt;br /&gt;Te digo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo nos ha dado&lt;br /&gt;hasta por debajo de la lengua&lt;br /&gt;su revisión verbal&lt;br /&gt;en cada verso,&lt;br /&gt;en cada brazo&lt;br /&gt;de filología discutible,&lt;br /&gt;en cada filo a fuerzas redimido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llenas las bocas&lt;br /&gt;-las manos-,&lt;br /&gt;de entre los dientes&lt;br /&gt;-los dedos-&lt;br /&gt;escurre arena&lt;br /&gt;-saliva-&lt;br /&gt;en una playa&lt;br /&gt;iluminada por un sol blanco&lt;br /&gt;como el centro de la sangre&lt;br /&gt;cuando lo estás viendo fijamente.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-2854539333978024548?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/2854539333978024548/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=2854539333978024548' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/2854539333978024548'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/2854539333978024548'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2008/10/infierno-de-metal.html' title='Infierno de metal'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-5649649825376412844</id><published>2008-10-22T16:58:00.000-05:00</published><updated>2009-12-10T09:22:17.715-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros'/><title type='text'>Minuto</title><content type='html'>Cuál es el nombre de la hora,&lt;br /&gt;cuál el signo de sus brazos&lt;br /&gt;que abarcan mi cama&lt;br /&gt;como si tú dieras las nueve y cuarto&lt;br /&gt;y yo las doce en punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras haya relojes sobre mí,&lt;br /&gt;breve será mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escucho desde lejos&lt;br /&gt;el minuto de tu pecho,&lt;br /&gt;la forma tan exacta&lt;br /&gt;de ser inalcanzable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quién se llama como yo&lt;br /&gt;que haya nacido un minuto antes.&lt;br /&gt;Quién está de acuerdo en ser tú&lt;br /&gt;pero un minuto después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá un día pierdas conmigo un poco de tu tiempo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-5649649825376412844?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/5649649825376412844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=5649649825376412844' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/5649649825376412844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/5649649825376412844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2008/10/minuto.html' title='Minuto'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-1333910248543699292</id><published>2008-10-21T21:32:00.005-05:00</published><updated>2010-03-12T13:38:13.127-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='otros'/><title type='text'>Al sup</title><content type='html'>&lt;p&gt;Despertaron las manos las gargantas,&lt;br /&gt;la mirada gris del inmortal trajo la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los muertos a los muertos&lt;br /&gt;hablaron de sus muertos.&lt;br /&gt;El río de sus sílabas se agazapó&lt;br /&gt;en serpiente sobre la selva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un grito anduvo armado&lt;br /&gt;en la llovizna con mordaza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la voz que pasa montañas&lt;/p&gt;&lt;p&gt;                                                         pasamontañas&lt;/p&gt;&lt;p&gt;                                                         paz a montañas&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-1333910248543699292?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/1333910248543699292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=1333910248543699292' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/1333910248543699292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/1333910248543699292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2008/10/al-sup.html' title='Al sup'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-4916233622332437385</id><published>2008-10-19T12:41:00.004-05:00</published><updated>2012-02-20T13:42:26.317-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unos'/><title type='text'>La Vela de los Huevones</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;En Ingenio celebramos la Vela de los Huevones. Ahí ninguno atiende, ninguno se levanta, todo el que llega ata él mismo su hamaca bajo la sombra más próxima, en la medida del menor esfuerzo. Engalanan los cocos en racimo, las palmas frescas, las tiras de papel picado de una punta a la otra tendidas sobre la tierra recién barrida y mojada. Decenas de cartones de cerveza se enfrían en las hieleras; las botanas de mariscos, los antojitos regionales, el guisado principal cocinado toda la noche en olla virgen circulan de boca en boca. Pero ese calor ingrato es el amigo que nos hace sudar en la picardía de los chistes, que destapa las otras a la hora de la sed. Pinche Sol del Mediodía, padrino del hombre que bebe. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Los mayordomos, cuyas hamacas relucen por su colorido, han pensado en todo. Ellos, los que menos se mueven, los que más platican, los que ponen el ejemplo y se duermen en un de repente, consignan a tres mujeres la restitución de los envases vacíos, de totopos con camarón, del ceviche y la minilla. Miras ahí las barrigas calmas alumbradas por las claridades del árbol de mango, mientras el sur pega en la piel como un sacramento que perdona culpas y reivindica sosiegos. Escucha la sorna del zapoteco, la carcajada del istmo en la casa del tigre. Filosofía de la no acción, nacida a medio camino entre el mar y los campos de cultivo.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-4916233622332437385?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/4916233622332437385/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=4916233622332437385' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/4916233622332437385'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/4916233622332437385'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2008/10/la-vela-de-los-huevones.html' title='La Vela de los Huevones'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-1366460833809091328</id><published>2008-10-19T12:34:00.003-05:00</published><updated>2010-03-12T13:42:30.061-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unos'/><title type='text'>Mi amigo el judicial</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Mi amigo el judicial no es mi amigo. Vende marihuana, protege a los malvivientes de la colonia y a veces hasta tira balazos cuando se emborracha. No es muy alto, guarda una corpulencia basada en los caldos de gallina de enfrente y las caguamas de al lado. Prefiere las camisas de manga larga, lisas o con estampas de evocaciones chinas. El cabello casi siempre a ras de piel y unas gafas oscuras lo hacen ver como una fiera. Lo es; pero no con los amigos. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mi amigo el judicial comparte el desayuno en los tacos de la esquina con quienes más tarde perseguirá en esta colonia popular. Incluso aquí nos podemos pasar la servilleta aunque más tarde, no obstante, corra uno detrás del otro según sus fuerzas. “La batalla de los buenos contra los malos”, oí decir a un tipo que reventaba piedra cerca de su casa, cuidándose del resplandor de las torretas.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Aquí nada ocurre sin que algo tenga que ver el judicial amigo mío. Si se perdió el estéreo de un automóvil, pregúntenle a él; si busca y no encuentra el televisor, le sugiero que le ofrezca un trato para atrapar al culpable. A pesar de lo que cree la mayoría, gracias a él se mantiene el orden por estos rumbos. Quién más puede callar a los perros que el mismo dueño.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;Por otro lado, mi amigo el judicial dice que a contrapelo de lo que se puedan imaginar él es un hippie y yo me parezco a Jim Morrison. Mientras toma una siesta en su patrulla inserta en el reproductor una cinta de The Who, su banda favorita, y cuando vuelvo de la universidad me grita “ése mi Morrison”. Cuenta que cuando se cruzó a los Estados Unidos en los sesenta fue al festival de Woodstock, dice que es hippie de corazón aunque no le crean. Yo no le creo nada, por eso no es mi amigo. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;El judicial, mi amigo, dice que dentro poco será comandante, “no un pinche patrullero de calle”. En adelante tendrá a su cargo toda una cuadrilla de agentes que controlen todo Coyoacán: se aproximan buenos tiempos. Eso sí, mi amigo el judicial no quiere que me junte con los jóvenes de mi manzana. Asegura que si me encuentra con drogas, me remite. Por esto no es mi amigo. Sin embargo, mi amigo el judicial es buena persona: invita cervezas, pollo rostizado y hasta unos toques de vez en cuando. Nos protege de patrulleros y delincuentes de otras jurisdicciones. Organiza fiestas para la vecindad entera y se sabe que ha beneficiado a algunos padres de familia económicamente débiles si le auxilian en su negocio. Como se ha visto, mi amigo el judicial es todo, bueno, malo y dentro de poco abuelo. Mi amigo el judicial no es mi amigo, sino mi suegro.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-1366460833809091328?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/1366460833809091328/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=1366460833809091328' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/1366460833809091328'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/1366460833809091328'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2008/10/mi-amigo-el-judicial.html' title='Mi amigo el judicial'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2956161208954651491.post-5048608823508243552</id><published>2008-10-18T11:01:00.002-05:00</published><updated>2010-03-12T13:47:33.015-06:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='unos'/><title type='text'>Gárgola</title><content type='html'>&lt;p align="justify"&gt;Corres sin voltear a ver cuántos te persiguen, las pisadas retumban en tus orejas como si fueran veinte. No hay aire, el pavimento se vuelve una tela suspendida en el vacío, batallas con tu par de pies, se enredan, caes. El hombre murciélago surge otra vez de entre la basura que espera irse de viaje. Recuerdas a Mariana, el olor de su boca, ahí tirado donde estás, oyendo cada vez más cerca el sonido de los pisotones y un rocanrol despreciable, interpretado por Roberto Jordán, en la radio que dejaste encendida. &lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Sólo dame una señal, espetabas a Dios junto a la gente en las iglesias, hincado frente a un retablo de beatitudes. Fiel creyente en los milagros, suministrabas veladoras, monedas de diez pesos a los santos. Bautizos, bodas, misas de cuerpo presente, atestiguaste en todas ellas que la vida es un circo a la hora de los payasos y los enanos. Esperabas algo distinto.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Libros, revistas, artículos en tabloides de ciencia atiborraron más tarde tu estudio, la pequeña bodega arriba del edificio que habilitaste para concretar tu búsqueda. Fuera cajas de periódicos atrasados, cartas de otras mujeres y recuerdos de relaciones atrofiadas; adiós a la ropa que no usabas, los zapatos, los acetatos, la pornografía. Durante aquellos meses viviste en una pocilga llena de polvo que no limpiaste. Seres nocturnos, aunque se han reportados excepciones, mamíferos provenientes del eoceno, bestezuelas oscuras habitantes de los rincones de la tierra. Abandonaste tu trabajo ante la estupefacción de tus compañeros; quedaron libres los cajones, las canastitas que confeccionaron con estambre las mujeres de la oficina aparecían en su verdadera fealdad sin lo útil de contener lápices. Extrañarías tu sillón reclinable, ergonómico, nada importó el esfuerzo que te había costado con los jefes.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mariana es una habitación abierta, Mariana es una puerta abierta, Mariana tiene la boca abierta. El baño de tu casa decía: aquí estuvo Mariana, pero lo habías escrito tú; un graffiti espurio rezaba mi nombre es Mariana, quiero sexo, llámame, y tú llamabas incansablemente. Cinco, cinco, cuatro, etcétera, te aprendiste de memoria los dígitos malditos. Sin embargo, tú sí recibías llamadas de hombres que preguntaban por ella, de mujeres inclusive; era el colmo. Ya no vive aquí, respondías incólume, tenías a la tristeza amarrada a un poste.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Afuera el frío de la noche silbaba entre los árboles, rodeaba los edificios, se colaba por las alcantarillas y brotaba por los respiraderos del Metro, convertido en vapor. Mariana dijo que le gustó la película, pero que el tipo no fue tan buen marinero, los pudo llevar antes a tierra. Tú no sabías nada de mares, de África, de cine en blanco y negro. Katharine Hepburn habitaba todas las pantallas excepto la tuya. Has visto ciento diez minutos los rasgos suaves de Mariana, sus mejillas te conducían al beso, la caricia. Observaste el estilo de su nariz para ingresar el aire, el azul de las diminutas venas que como plantas trepadoras cruzaban su cuello. El cabello que se trenzaba en su nuca te permitía contemplar con cierto gusto el área yugular. Los senos casi desaparecían bajo el vestido de una sola pieza, pero la caída de la tela justo en la espalda se relanzaba en el principio de las nalgas.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Se hacía tarde, las semanas de manos furtivas, de pieles sudadas, saboreaban su desemboque. El callejón oscuro, la soledad de ambos, hasta la luna sumó méritos para el encuentro apoyados en la barda: piernas arriba, esto es un antojo. Mariana recorrió con sus uñas y con el filo de sus dientes cada zona de tu cuerpo lacerado por la abstinencia, bastó una palabra de sus caderas para resucitarte.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Ahora no recuerdas ese instante en que advertías una decisión. Tanto tiempo de premeditarlo, tantos devaneos para calcular las frases, el gesto disimulando la importancia. Era hora. Su cabello por fin cruzaba tus dedos, su mirada se perdía en tus ojos, alguna fijación de la adolescencia la mantenía en esa pose cinematográfica. Cuántas veces ocurrió, cuántas noches, escenas perfectamente diseñadas acabaron en la práctica. Mariana seguro que las recuerda.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Para ella, el amor estaba bien, ibas de aquí para allá, surgías de la penumbra, acometías sin demora, eras el beso justo en el área apropiada. Llegó a admirarte aunque tú no lo supieras. Sin embargo, de ti se decían otras cosas. Por ejemplo, que trasnochabas impunemente, bebiendo litros de cafeína delante de tu escritorio, garabateando por un lado, escribiendo por el otro. Se hablaba en los descansos de tu afición por la carne, soltaban risitas burlonas, era natural: la preferías cruda. Se preguntaban cómo un tipo así había conseguido el trabajo en el Diario, cómo habías durado tres años en tu columna parloteando sobre una mezcla arbitraria de política y tradiciones místicas de un oriente de caricatura. En suma, los peores elegían un apelativo para ti: el vampiro.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Para entonces ya no platicabas con nadie, no podrías ubicar el origen de este aislamiento. ¿Fuiste tú, solitario en tus asambleas interiores quien sin darse cuenta comenzó a detestarlos desde su país llamado cuerpo? ¿O ellos dejaron de considerarte a raíz de tus públicas costumbres, a causa de que sintiéndote libre habías optado por mostrarte tal cual eres: comedor de bisteces crudos, desvelado por convicción, afecto a la información dudosa de filiación oculta? Nada de esto podía ser novedad para ellos, cuántos periodistas viven de noche, quién ha sido capaz de entregar su artículo sin un bostezo de por medio. El que esté libre de noctambulismo que tire su primera cuartilla. Uno solo que alce la mano seguro de que nunca puso los ojos sobre un tratado de mitologías rosacruces, quién viene a presumirnos que jamás cultivó ciertas tendencias extrañas como aborrecer las verduras o pronunciarse por consignas sin posibilidad de triunfo. A ver, ¿quién? &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;div align="justify"&gt;Blanco de la libido mal encausada debiste soportar los cuchicheos, los motes de mal gusto, la mala leche. Poco a poco la animadversión te echó de los pasillos, cuando habías conquistado lo suficiente a Mariana, cuando habitaba ya tu casa y ambos trepaban muy tarde el automóvil para volver a tus dominios. Pensaste que siendo ella tan popular cambiarían la percepción sobre ti, seguramente correría la voz de tus correrías en su piel. Serías vampiro ya no por esos dientes puntiagudos que otorgaban a tu rostro una malicia cómica, sino por la seducción de la que disponías generosamente; mira que ligarte a Mariana, la reportera estrella del redactor en jefe.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;p align="justify"&gt;Nada más equivocado. La sorna abundó entre tus colegas, los comentarios a voz en cuello que aprovechaban tu cercanía. Era insoportable. Uno puede realmente ser digno de repulsión según sus méritos; pero lo terrible es que alguien más te lo exponga en plena cara, sin el menor gesto de un usted disculpe, se me salió. Quizás en todo esto hubiera responsables: tú en primer lugar y Mariana en el segundo. Sospechaste con justa razón que algo había filtrado de tu intimidad: tus desplantes infantiles en momentos inoportunos, esa falta de virilidad cuando la ocasión clamaba por lo contrario, el gusto malsano de hurgar su entrepierna durante los días prohibidos. No fueron capaces de reconocer en esto último un rastro de tu estirpe.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Mariana se fastidió un mediodía después de cubrir la conferencia de prensa del Ejecutivo, algo habría dicho que la movió a la reflexión. Oíste en la contestadora su mensaje, me voy mañana al sur, cubriré la inauguración del hospital para perros. Pero al otro día te habrías enterado de que pasó la noche con el fotógrafo de la fuente, en una sesión que bien podías imaginarte.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Las semanas siguientes tu columna decayó, la chispa que distinguía sus construcciones gramaticales se había ido al carajo. Esa opinión desgarbada, un tanto infeliz pero comprometida, se colapsó hasta que tus superiores tuvieron que charlar contigo. El acuerdo fue que si en un par de emisiones no corregías el rumbo, te deparaban un espacio en la sección de espectáculos ecuestres.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Tu faz cambió radicalmente a los pocos días, la palidez que te caracterizaba se tornó en un color verdoso de ataúd y encierro. Los ojos, apenas un par de canicas inexpresivas; tus pómulos, dos huesos sobresalientes como las esquinas de los viejos edificios. Los colmillos se convirtieron en los únicos órganos que parecían cobrar salud de manera inversa al resto de tu cuerpo. Tu apelativo había cambiado por “la gárgola”. Eso sí, leías más. Circulabas por los andenes de las librerías de segunda mano, gastabas la mitad de tu salario en política, el resto en orientalismo misticoide. La Dirección estaba satisfecha de tu repunte, te habías librado del hipódromo y su olor a establo, como la vida te privaba de la fetidez que despedía Mariana por su boca, a causa de ese hábito desaparecido en ella: cepillarse los dientes.&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;En general ocurría lo mismo. El hombre murciélago atacaba a Mariana y tú no podías hacer nada, una fuerza inexplicable te mantenía como en una sala de cine viéndolo todo en la pantalla. Su cuerpo terminaba derrumbado en la banqueta y en un abrir y cerrar de ojos alguien te perseguía en el sueño. Durante aquel tiempo fue tu proyección constante. Incluso llegaste a pensar que el hombre murciélago compartía rasgos con el fotógrafo, asunto que complicaba tu situación emocional: admitías la importancia de los juegos de Mariana.&lt;/p&gt;&lt;p align="justify"&gt;Esta vez apagas el radio, te incorporas, avanzas hacia el exterior. Un deseo inevitable de pisar la calle te acomete. Date cuenta de que has dormido demasiado, ya es de noche. Tomas rumbo hacia el poniente, sorteas los automóviles bajo el influjo que te motiva a vagar sobre el eje vial; tu cara no es la misma, la seriedad le otorga el desprecio que le hacía falta. A tres cuadras está la casa de Mariana, le vas a decir que investigaste, a dos, que sabes quién eres, a una, un vampiro. La contemplas a la puerta de su casa, le besa el cuello a un tipo, es el fotógrafo, piensas que te gustaría estar en su sitio. Pero algo ocurre, el hombre se desploma. No puedes moverte, la misma quietud se apodera de tu impulso motor como en el sueño. Por fin concéntrate, mira los rasgos de Mariana, no es la misma, es su transformación. Viste incansablemente esas miniaturas medievales de seres que se alimentaban de sangre, claro, yo te lo digo, es una de los nuestros. Mariana ya te ha visto, se aproxima. Estas sílabas resuenan en tu cerebro como las monedas que caen en una alcancía: tú no eres vampiro. Lo repite telepáticamente Mariana, a punto de besarte también. Francamente extrañabas su aliento. El rostro de ningún modo es la ternura que te conmovía antes. Debiste saber que no soportarías la visión, estás pasmado.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2956161208954651491-5048608823508243552?l=malabanda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://malabanda.blogspot.com/feeds/5048608823508243552/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=2956161208954651491&amp;postID=5048608823508243552' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/5048608823508243552'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2956161208954651491/posts/default/5048608823508243552'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://malabanda.blogspot.com/2008/10/grgola.html' title='Gárgola'/><author><name>Oliver Velázquez Toledo</name><uri>https://profiles.google.com/110727146893262307357</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='//lh5.googleusercontent.com/-MldO1oYYA0g/AAAAAAAAAAI/AAAAAAAAAHw/uNYfR8q8bbs/s512-c/photo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
